Nadal tira de épica para vencer a Nishikori y se enfrentará a Norrie en cuartos de final

“Espero que este apoyo delante de mi gente me ayude a mejorar” decía Rafa Nadal a su llegada a Barcelona procedente de Montecarlo, donde se jugó sin público. “Para los tenistas jóvenes es todo más nuevo, para los que llevamos más años girando por el mundo, el público nos da una energía que necesitamos”. El mallorquín, que esta semana juega en casa ante el calor de su gente, sufrió para ganar el partido de ayer y se repitió la misma historia en su segundo partido de hoy ante Kei Nishikori. Ambos se conocían a la perfección tras 13 enfrentamientos con un balance claramente favorable al español de 11 triunfos por 2 derrotas.

Rafael Nadal comenzó el partido de forma contundente, llevando el compás del juego y con el claro objetivo de neutralizar al nipón. Nishikori, doble campeón del Barcelona Open Banc Sabadell en 2014 y 2015, se siente muy cómodo cuando juega en las pistas del RCTB-1899 y siempre es un rival a tener en cuenta. La primera manga se decidió con un 6-0 tan contundente como sorprendente. El japonés no ganó ningún punto con su segundo servicio y el mallorquín se mostró muy sólido al resto.

“He entrenado mejor de lo que he jugado” confesó Nadal tras el primer encuentro en Barcelona y esas dudas volvieron en el segundo set ante Nishikori. El japonés encontró en el revés de Nadal una vía para lograr la remontada. Con el 1-1 en el marcador, Nadal entregó su servicio y el nipón aprovechó para adelantarse 2-1 y aumentar el ritmo del encuentro. Ambos jugadores se conocían muy bien y en el recuerdo de todos estaba la final que disputaron en 2016, el noveno título del mallorquín. El partido se transformó en un duelo de largos intercambios en el que los fallos no forzados se pagaron caros. Nadal llegaba a la cita con mucho menos rodaje de lo habitual, con solo ocho partidos en apenas tres torneos y la falta de ritmo se notó al ceder el segundo set por 6-2.

Otra larga batalla para ambos jugadores, que ya necesitaron acudir al tercer set para decidir sus anteriores encuentros en esta edición del torneo. Una situación de tensión a la que Nadal no está tan acostumbrado, pero que sabe gestionar como pocos. En los momentos decisivos es cuando se crece y en esta ocasión volvió a desplegar sus latigazos característicos para continuar con vida en el torneo. El mallorquín tiró de veteranía para enlazar golpes profundos y forzar los errores de su rival. 1-1, 2-1, 3-1, 4-1 poco a poco las diferencias fueron saliendo y los juegos terminaron de caer del lado del español para firmar otra victoria por 6-0, 2-6, 6-2 y ganarse una plaza en los cuartos de final, donde se medirá al británico Cameron Norrie, que venció sin terminar su partido por la lesión de su rival David Goffin.

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