Rafa conecta una marcha más

Muchos decían que el frío de las jornadas precedentes no había remado a su favor. Que, si salía el sol como ha salido en compañía de los libros y las rosas de Sant Jordi, el nivel de Nadal aumentaría. Y que, con dos partidos y seis mangas ya en sus piernas, aceleraría el ritmo. Conectaría una marcha más. Y ocurrió.

Ocurrió también que Norrie intentó emular al Ivashka del primer set en el debut del tenista mallorquín. Jugar a la ruleta rusa, jugárselo todo. Jugar sin complejos. Pero esta vez no ha habido suerte. O Nadal ha hecho que la fortuna cayese de su lado. Esta vez, parecía decir el número uno del torneo, esta vez no iba a conceder lugar para sorpresas. A pesar del intercambio de breaks avanzado el segundo set, la victoria nunca salió de la mochila del español.

A lo largo del encuentro hubo grandes puntos que el ganador del Barcelona Open Banc Sabadell en once ocasiones no había ejecutado durante este torneo. Pero que no había olvidado. Por eso la grada disfrutó tanto. Porque Nadal, siempre que puede, saca a relucir lo mejor de su repertorio ante su público. Quizás el que más le quiere y más le aplaude. Y eso que son muchas las pistas de arcilla en las que, después de tanto espectáculo ofrecido, sus fieles aficionados se cuentan por miles.

Nada que reprochar a Norrie, el bravo jugador que lo intentó. Que sabía que la contienda era complicada pero que tuvo enfrentarse a demasiados factores en contra. Rafa, sin frío y sin nubes, se desliza mejor. Pega mejor. Juega mejor. El sol acudió a cobijarle precisamente en el que para muchos es el día más bonito del año en Barcelona. Y, si se trata de disfrutar de las cosas bonitas, para eso cuenten con Nadal.

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