Alcaraz-Carreño, no va más

Cuando la bola de la ruleta está a punto de elegir la casilla en la que tomará asiento, para fortuna de unos pocos, la persona encargada de establecer las reglas pronuncia en alto aquella mítica frase de “no va más”. Y eso es lo que parece que han dicho, después de muchas horas de lluvia y de numerosos rivales de envergadura, Carlos Alcaraz y Pablo Carreño. No va más. Esta es la final. Se la han merecido. Y el campeón saldrá de aquí, de esta contienda que enfrentará a los números 11º y 19º del mundo. Son dos jugadores muy queridos. Y que romperán el corazón  a más de un aficionado del Barcelona Open Banc Sabadell porque la partida, sentimentalmente, estará muy igualada.

Alcaraz tuvo que remar y remar. Remontó un primer set adverso y una segunda manga no apta para cardíacos. De Miñaur no se lo puso fácil… y, en el alambre, Alcaraz supo mantenerse vivo como los mejores funambulistas. Tras 223 minutos de batalla, Alcaraz alzaba los brazos y recibía uno de esos coreados aplausos que no se olvidan fácilmente. Desde que puso un pie en el RCTB-1899, una gran mayoría de aficionados soñaba con verle en la final de hoy. Y hay sueños que sí, que se cumplen. 

Más fácil o más solvente estuvo Carreño, que derrotó en sólo dos mangas al argentino Diego Schwartzman. Era la cuarta vez que se enfrentaban. Y el balance ya era favorable al jugador asturiano antes de saltar a la pista, que Carreño se había impuesto en el Open USA y, precisamente, sobre la arcilla barcelonesa en 2021. Esa experiencia previa y las ganas del jugador del RCTB-1899 de plantarse de una vez en la final de un torneo que ha disputado ya en diez ocasiones hicieron que en ningún momento estuviera en peligro esa posibilidad que ya es real. Carreño, por fin y ante los suyos, podrá alzar al título del Barcelona Open Banc Sabadell… con permiso, nada más y nada menos, que de Carlos Alcaraz. La final, la gran final, está servida. Y sin nubes en el horizonte.

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