Con sangre española | Barcelona Open Banc Sabadell
12/04/2019

Con sangre española

Tiene 20 años y bebe de tres tradiciones tenísticas distintas. Nació en Australia y vivió en ese país los primeros años de su vida, pero corre por sus venas sangre uruguaya por parte paterna, aunque su madre es española. De hecho, Alex descubrió el tenis en Alicante, pudo jugar por España y en los últimos años ha protagonizado una progresión meteórica. En la actualidad, ocupa el puesto 25 del ranking ATP.

De Miñaur nació en Sidney en 1999. Su padre, Aníbal, y su madre, Esyher, regentaban un restaurante italiano hasta que no consiguieron renovar la licencia y decidieron trasladarse en 2004 a España, más concretamente a Alicante. El ‘Demonio’, como le apodan, empezó a jugar a tenis en el club Atlético Montemar y en 2004 se trasladó al club 40-15. Allí pasó buena parte de su adolescencia.

La llegada de la crisis económica afectó gravemente al negocio de sus padres (un lavadero de coches). En vista de la situación decidieron pedir ayuda a la Federación Valenciana de Tenis y también a la Real Federación Española de Tenis (RFET). El futuro del joven y prometedor De Miñaur pendía de un hilo. Pero las demandas de sus progenitores no prosperaron y sólo recibieron la indiferencia. Desde la RFET argumentaron: “Este organismo no ayuda a niños de 12 años y nunca lo ha hecho. No las tuvieron Nadal ni Ferrero a esa edad. En todo caso son las territoriales las que pueden ayudar en algo".

Fue entonces cuando emergió la figura del legendario doblista australiano Todd Woodbridge, que, encandilado por su talento y potencial, dirigió sus pasos a la federación ‘aussie’ con el propósito de incluirlo en el programa de becas, viajes, material deportivo... ‘Demon’ se mudó a Australia y no dudó en elegir la bandera de aquel país. "Mis padres no podían pagarme la carrera como jugador de tenis. Era imposible. En Australia me apoyaron mucho", dijo. El inolvidable Lleyton Hewitt decidió arroparlo y tutelarlo con discreción para evitar que se repitieran los casos de Bernard Tomic o de Nick Kyrgios, tenistas de enorme talento a los que les pierde la cabeza.

A decir de los técnicos, De Miñaur tiene un amplio margen de mejora y como ocurre con todos los talentos precoces, madura a un ritmo endiablado. Su tenis se consolida hasta el punto de que está a un solo paso de entrar en el selecto club de los top-20. Toma decisiones y controla el reloj de su propia efervescencia juvenil. “Siempre supe que me podía enfrentar a cualquier tenista del circuito”, explicó. “Lo que a veces me fallaba era el aspecto mental. Pero eso ya ha quedado atrás. Ahora si confío en mí y sé que puedo jugar de tú a tú con cualquiera”, añadió. Palabras que subraya el propio Rafa Nadal: “Es bueno, muy bueno. Y, además, es joven y peligroso”.

De Miñaur comenzó su etapa como profesional en 2015, cuando apenas tenía 16 años. Y desde entonces no ha dejado de crecer. Debutó en el circuito de la ATP en el torneo de Brisbane de 2017, donde recibió una wildcard para jugar la previa. Ganó los dos partidos y se metió en el cuadro principal. Su primera victoria en el circuito ATP se registró en el torneo de Sidney ese mismo año, aunque su consagración se produjo un año más tarde. Disputó dos finales en pista dura (Washington y Sidney) y logró su primer título Challenger. Tenía solo 18 años y pasó del número 208 del ranking a terminar ese año rozando el top-30 (31).

Este año 2019 no pudo empezar mejor para este jugador pues logró su primer título del circuito en Sidney tras derrotar al veterano Andreas Seppi. En la actualidad se entrena en Alicante bajo la atenta mirada de su preparador, Adolfo Gutiérrez. Tampoco es extraño que se traslade a la Academia de Juan Carlos Ferrero, en Villena, para ejercitarse junto a Pablo Carreño. No sólo hay sangre española en su organismo. Es mucho más.