Grecia en el mapa del tenis | Barcelona Open Banc Sabadell
15/04/2019

Grecia en el mapa del tenis

Una de las grandes revelaciones de 2018 y ya realidad en 2019 está siendo el griego Stefanos Tsitsipas, un joven talento de un país sin apenas precedentes en este deporte que ha causado sensación por sus progresos, su desparpajo y la calidad de algunos de sus golpes. Acabó la pasada temporada en el puesto 15 del ranking mundial y hoy es el octavo mejor tenista del circuito.

Hijo de tenistas (Apostolos Tsitsipas es su entrenador y Julia Salnikova fue una destacada tenista de la Unión Soviética en los años 80) y nieto de un campeón olímpico en fútbol (Sergei Salnikov con la URSS en Melbourne 1956), Stefanos estaba destinado a ser una estrella del deporte, aunque pocos creían que lo lograría tan pronto. Apareció en el top-100 del tenis mundial en 2017 y al concluir esa temporada era el 91 mejor jugador del circuito.

En 2018, el año en que se dio a conocer, fue progresando de forma vertiginosa hasta llegar al top-50 en abril, coincidiendo con su final en el Barcelona Open Banc Sabadell, al top-30 en mayo y al top-20 en agosto, después de su otra gran final del curso, la del Masters 1.000 de Toronto y precisamente ante el mismo adversario, Rafael Nadal. En noviembre se proclamó maestro de la Next Gen en Milán al ganar la segunda edición de este torneo reservado a las futuras estrellas del tenis.

En la Copa Rogers de la ciudad canadiense jugó el mejor tenis del año para lograr la proeza de batir consecutivamente a cuatro top-10: Dominic Thiem, Novak Djokovic, Alexander Zverev (cuartos de final) y Kevin Anderson (semifinal). Con el que no pudo en la final fue con Nadal, que ya le había superado también en la final de Barcelona.

Y de nuevo Nadal fue su primer gran adversario en 2019, en la semifinal del Open de Australia. Tsitsipas había vencido nada menos que a Roger Federer en los octavos de final, pero no pudo con el mallorquín, que le cerró el paso a la final tras un torneo que confirmó el gran talento del griego. Pocas semanas después sumó su segundo título ATP en Marsella (en 2018 estrenó su palmarés en Estocolmo) y luego alcanzó el top-10 al clasificarse para disputar la final del torneo de Dubái.

Con 20 años, el futuro le pertenece a este jugador nacido en Atenas que reside en Nicosia, Chipre, y entrena regularmente en la academia de Patrick Mouratoglou, en el sur de Francia. En su biografía destaca un hecho que afortunadamente no tuvo consecuencias trágicas. Se produjo cuando su padre se tuvo que lanzar al mar a rescatarlo mientras se bañaba en la ciudad griega de Heraklion, adonde había ido para jugar un torneo Futures.